1994 / 2005
La idea, que surgió antes de la caída del muro, estribaba en construir un pequeño hotel en Berlín donde los artistas y amantes del arte pudieran vivir y trabajar, donde se compusiera música y que fuera un lugar de encuentro.
Los primeros años tras la caída del muro brindaron de manera inesperada la oportunidad de realizar este proyecto. En Berlín soplaban por entonces nuevos aires y reinaba una cierta anarquía pues la parte orietal estaba todavía todo algo desperdigado. Con 40 a ñ os de politica urbana efectuad por la RDA a sus espaldas, las agencias arrendadoras se limitaron a adminisrar con premura tan sólo las fincas descalabradas del centro de la ciudad. Los antiguos propietarios y los herederos empezaron a reclamar sus derechos sobre los bienes inmuebles que habían sido tomados por el estado. Cundía pues mucho más alquilar un edificio que dejar que se fuera deteriorndo cada vez más. Así, merecía la pena aprovechar estos vientos propicios para fundar por fin este hogar del artista.
1994
En julio de 1994, se alquiló en la Luisenstraße por mil marcos la parte habitable de un conjuntos de edificios semi-abandonados que en tiempos de la RDA habían albergado el legendario club de artsitas “Möwe”. Alrededor reinaba un cierto aire desolador: el Reichstag vacío aguardaba a ser cubierto por Christo para poder ser rehabilitado. Del lado oeste, no había más que una zona desértica donde en tiempos se alzaba la frontera con la Alemania oriental y la "Todesstreifen" (franja de la muerte que recorría el muro) a lo largo del río Spree. No existía aún nada del actual recinto gubernamental.
Se continuó con la idea de construir un hotel en los pisos superiores del edificio y dejar la planta baja para talleres y pisos. Aún careciendo de un proyecto claro de partida, la idea debía madurar e ir tomando cuerpo. Había que recurrir a artistas que se ocuparan de ello. En la antigua cantina comunitaria, como en todo encuentro existencialista que se precie, se charlaba hasta altas horas de la madrugada!
A pesar de su asidua clientela y de la amplia y buena reputación formada por los medios de comunicación, en 1997 la amenaza de cierre empzó a cernirse sobre el "Künstlerheim Luise" debido al vencimiento del contrato de arrendamiento y al pésimo estado del edificio.
Sin embargo, darse por vencido estaba fuera de todo lugar. El lema de supevivencia era “cambiarlo todo para que no cambie nada”.
Un inversor, un director de proyecto y un arquitecto se involucraron en el proyecto a fin de convertir este laboratorio artístico en un hotel confortable que resultara solvente económicamente.
A principios de 1998, los permisos de obra fueron concedidos ya que el recinto reunía ya las condiciones para ser rehabilitado. Durante este período de transición, los artistas partieron al en su nuevo cuartel de la Friedrichstraße 106.
2003
El 17 de septiembre de 1999, el “Künstlerheim Lise” quedó oficialmente inaugurado. El hotel tenía 32 habitaciones, un restaurante y un recibidor que cumplían todas las normas de monumentos clasificados.
Un tema de acalorada controversia fue el paso del S-Bahn y el consiguiente ruido provocado por el tren. Se resolvió proporcionar tapones de cera a los huéspedes. A fin de amortiguar el ruido, se decidió por fin tapiar el patio que da al S-Bahn con una nueva construcción que fue inaugurada por el ministro federal de aquel entonces. El hotel contaría en lo sucesivo con 50 habitaciones y una sala de exposiciones.
Suena mucho más sencillo de lo que fue en realidad. Hubo que superar un sinfín de trabas. Empezando por los gastos extras de los honorarios de los restauradores del patrimonio y la supervisión de las obras sin olvidar que entretanto una empresa constructora entró en competencia por la obra. Hubo asimismo que convecer a los bancos de la viabilidad del proyecto, lo cual no fue tarea fácil.
Hoy en día, el “Künstlerheim Luise” es un hotel de prestigio, un museo donde se duerme, en pleno auge. En el desierto colindante de los inicios se encuentran actualmente el recinto gubernamental y las sedes de los medios de comunicación. Además, un pesonal competente se esmera por que el huésped se sienta lo más a gusto posible. La prensa internacional y la televisión contribuyen a la creciente resonancia del hotel. Los artistas de la generación actual son internacionalmente conocidos y gozan de buena fama. Cada uno de ellos ha creado una obra de arte convirtiendo cada habitación en una pieza única. Cada habitación representa un sueño escribía recientemente un periódico nacional.
El concepto de este hotel que tiene un qué sé yo que los demás no tienen consiste en que “el arte prima sobre lo inamovible, la poesía prima sobre el servicio hotelero”. Eso es lo que hace que aquellos que bien pudieran permitirse una estancia en los grandes hoteles de la Puerta de Brandemburgo o de Potsdamer Platz prefieran alojarse en el “uise”.
Para los anales del lugar, ahi van algunas anécdotas. A menudo nos preguntan : « No somos artistas. ¿Podemos aún así alojarnos en el hotel ? Un gran aristócrata al que hubo que instalar en la buahardilla porque el hotel estaba completo quedó encantado de poder dormir por fin en una pequeña habitación. Un director de cine francés que permaneció varias semanas acabó confesándonos : “Créame, conozco todos los hoteles del mundo. Y los aborrezco. Sin embargo adoro este hotel. Y le aseguro que París será conocedor de este amor”. Y no sólo París.
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